Superstudio, la antiutopía radical

0031 SUPERSTUDIO, LIFE WITHOUT OBJECTS

Superstudio, la antiutopía radical

El trabajo de Superstudio fue impulsado por diferentes intenciones. Superstudio describe su propio trabajo en términos de ‘arquitectura radical’, ‘anti-utopía’, ‘utopía negativa’, o ‘de guerrilla’. Es, sobre todo, Cristiano Toraldo di Francia, co-fundador del grupo junto con Natalini, que trabajaron en esta base teórica. Entendía la arquitectura radical de la década de los 60 y principios de la década de los 70 principalmente como una forma de crítica social: “l’architecture radicale représente –au-delà de n’importe quelle théorie architectonique define- un processus continu de critique concertant la structure de la societé, que rejette l’utilisation de la discipline aux mains des réformateur contemporains et néocapitalistes“.[1] Bajo su punto de vista, este tipo de diseño puede además tener una función terapéutica, porque enseña a la gente a adaptarse a las nuevas condiciones de existencia.[2]

En algunos de los diseños de Superstudio, como Continuous Monument, el grupo utiliza una especie de táctica de guerrilla de la redundancia semántica, mediante el cual el significado de la arquitectura se pone en tela de juicio por subvertir su gesto más significativo a través de interminables repeticiones.[3] En última instancia, el objetivo de Superstudio es hacer que la gente experimente la vida sin objetos. Esta tiene que aprender y comprender que los objetos que utilizan, los bienes de consumo, son el medio de represión a través del cual el sistema es capaz de perpetuarse. Para promover esta visión Superstudio hace un llamamiento a la utopía negativa o anti-utopía.

En Superstudio podemos encontrar el uso de la arquitectura como manifiesto social, el arte como acción política. Esta utopía negativa revela las últimas consecuencias de llevar adelante las tendencias existentes. Su misión es la de servir como elemento disuasorio, y para desarrollar esta, sostienen que es absolutamente necesario ofrecer resistencia contra el status quoexistente. En otras palabras, sólo en el horror está la esperanza.[4]

La conferencia que dio Natalini en la Architectural Association en marzo de 1971 describe con gran precisión la posición intelectual de Superstudio y toda aquella arquitectura visionaria del momento. Nuestro trabajo siempre ha estado en un área vacía y enrarecida: en un espacio entre la arquitectura y las artes visuales, y en un espacio entre la cultura profesional y la vida.[5] Él describe este espacio como el único terreno no alienado para sus experiencias como grupo. Según él, es el único ámbito en el que, más allá de las rutinas profesionales y la pura existencia, se crea un espacio de coincidencia donde Superstudio puede ser y hacer, actuar y existir. Sintomáticamente, en la conferencia de Natalini, la teoría y la práctica de la arquitectura se describen como planos paralelos, donde posteriormente este paralelismo se pierde, cuando se constituye una forma gaseosa entre ambos planos, distorsionando la percepción mutua que se tiene de ellos. Esta distorsión viene dada por las condiciones socio-económicas, la consecución de encargos, y las leyes y regulaciones propias de la profesión.[6]

Natalini describe el trabajo de Superstudio, usando la aberración geométrica como estrategia, como tácticas de guerrilla. Muy conscientes de que no puede haber otra arquitectura sin cambiar las estructuras de la sociedad y, por otra parte, que el sistema es lo suficientemente fuerte como para incorporar cualquier gesto o producto, Natalini proclama: El único producto que no será capaz de ser absorbido es la revolución violenta o la inteligencia no violenta. Las formas de la no violencia en la cultura se asemejan a la guerra de guerrillas: son subterráneas, cambian sus objetivos, son móviles e incomprensibles. Creo en esta acción de destrucción por parte de la cultura: la cultura como un factor de desequilibrio.[7]

Él ve una primera estrategia en la producción de imágenes aberrantes. Una serie de imágenes aberrantes, capaz de postular otra escala de valores y comportamientos, sustituirán el proceso de acostumbrarse a la sociedad actual.[8] Así, la imagen pública del sistema será cuestionada. Es casi como si la formulación de sus ideas contuviera la receta de la Exodus machine de Rem Koolhaas de 1972. Colectivamente inducidos los deseos irán sustituyendo otros deseos igualmente apetecibles, que son, sin embargo, más justos y verdaderos.[9] Y es precisamente en este punto que el programa utópico adquiere su forma distópica, cuando Natalini sigue: y para satisfacer estos nuevos deseos, el sistema se ve forzado a una crisis. La acción a realizar, en su forma más simple, sirve para llevar estos procesos al límite, mostrando por absurdum su falsedad y su inmoralidad.[10] En la conferencia de Natalini, esta reversión de utopía en distopía se convierte en un punto y aparte.

En el contexto de la década de los 60 y principios de los 70 también se estructuraron corrientes críticas contra este tipo de arquitectura. La mayor crítica al posicionamiento de una arquitectura visionaria, tal y como Natalini formuló y defendió en su conferencia en la Architectural Association, fue articulada por Manfredo Tafuri.

En realidad Tafuri, se podría considerar la otra cara de la misma moneda intelectual. Este analizó el estado de la arquitectura basada en la convicción de que la arquitectura debe intervenir en las relaciones de producción, sino, sostuvo Tafuri, no tendría sentido como una contribución a los grandes acontecimientos históricos. Según Tafuri fue un error histórico del diseño italiano el retirarse de inmediato en la participación de la producción en masa de bienes de consumo y pasar a elaborar sus diseños exclusivamente para un limitado segmento de bienes de consumo de lujo.

A diferencia de las vanguardias de la década de 1920, instaladas en el corazón de la maquinaria de producción de bienes, los diseñadores italianos se contentan con una posición muy marginal de la que no pueden sino ofrecer comentarios marginales. Esto es válido no sólo para los diseñadores de muebles, sino aún más pertinente, para sus homólogos que diseñan fantasías arquitectónicas de gran escala.

Según Tafuri, este enfoque es necesariamente impotente e ineficaz: apenas vale la pena mencionar aquí que, en un sistema capitalista, no hay ruptura entre la producción, la distribución y el consumo. Todas las utopías anti-consumistas que buscan corregir las distorsiones éticas del mundo tecnológico mediante la modificación del sistema de producción o de los canales de distribución sólo ponen de manifiesto la total insuficiencia de sus teorías, frente a la estructura real del ciclo económico capitalista.[11]

En Arquitectura y Utopía, Tafuri vuelve de nuevo a incidir en este punto. Según él, la proliferación de un diseño underground de protesta se ha institucionalizado, propagado por organismos internacionales, y admitido en un círculo de elite.[12] El hecho de que todo el movimiento conceptual de la arquitectura empezó y terminó en el MoMA en 1960, con la exposición Visionary Architecture y, en 1972, con la exhibición New Domestic Landscapes: Achievements and Problems of the Italian Design, lo demuestra.

Tafuri, además, habla de inútiles llamamiento a la des-alineación, de la eliminación de las críticas dentro del propio proceso, de la poesía de la ambigüedad, y de la construcción de una estructura semántica en el sentido de convertir la ciudad en una máquina que emite mensajes de manera incesante. Coquetear con el caos no encuentra eco en su pensamiento. Sin abandonar la utopía de diseño, los procesos que habían superado concretamente el nivel de la ideología, están subvertidos por la redención al caos, la contemplación de la angustia que el Constructivismo parecía haber hecho desaparecer para siempre, y la sublimación de desorden.[13] O aún: Con el fin de sostener un espacio metropolitano, la arquitectura parece obligada a convertirse en un espectro de sí misma.[14]

El veredicto final es abrumador: La crisis de la arquitectura moderna no es el resultado del cansancio o la dispersión. Es más bien una crisis de la condición ideológica de la arquitectura.[15] Según él, la redención ya no es posible: ni por las inquietantes y erráticas andanzas por los laberintos de imágenes que por su polivalencia llegan hasta el punto de convertirse en imágenes calladas, ni por la autocomplacencia de una geometría absorta en su propia complejidad y perfección. El drama de la arquitectura es ser obligada a regresar a la arquitectura pura, forma sin utopía, en el mejor de los casos, regresar a su sublime inutilidad.[16] Quizás, en lo más profundo del código genético de lo arquitectónico, resida el gen de la utopía, en eterna diáspora hacia un topos posible, en constante recorrido hacia un mundo imaginado algo mejor que el actual.

No creo que pueda decirse demasiado alto, pero desde una razonable distancia a su poderoso cuerpo ideológico, Manfredo Tafuri tenía razón.

 

* Imagen de la portada Life without Objects. LANG, Peter y MENKING, William Superstudio, Life without objects, Skira Turín, Milan, 2003.


[1] TORALDO DI FRANCIA, Cristiano, Superstudio & Radicaux, MIGAYROU F. (ed) Cat. Architecture radicale, Institut d’Art Contemporain – IAC, Villeurbanne, Enero a Mayo, 2001, p. 153. “La arquitectura radical representa, más allá de cualquier teoría definitiva, un proceso continuo de crítica sobre la estructura de la sociedad, que rechaza el uso de esta disciplina en manos de reformadores contemporáneos neocapitalistas”. Nota: traducción del autor.

[2] Ibídem, p. 171.

[3] Ibídem, p. 183.

[4] “il n’ya de l’espoir que dans l’horreur”.Ibídem, p.171.

[5] NATALINI, Adolfo, Inventory, Catalogs, Systems of Flux… a Statement. Conferencia impartida en la Architectural Association, Londres, 3 Marzo 1971. En LANG, Peter y MENKING, William, Superstudio, Life without objects, Skira Turín, Milan, 2003, p. 164.

[6] Ibídem, p. 166.

[7] Ibídem, p. 164.

[8] Idem.

[9] Idem.

[10] Ibídem, p. 165-166.

[11] TAFURI, Manfredo, Design and Technological Utopi, en Emilio Ambasz, Italy: The New Domestic Landscape. Achievements and Problems of Italian Design. Catálogo de la exposición, The Museum of Modern Art, Nueva York, 1972, p. 135.

[12] TAFURI, Manfredo, Architecture and Utopia: Design and Capitalist Development, MIT Press, Cambridge y Londres, 1976, p. 142.

[13] op. cit., TAFURI, 1976, p. 136.

[14] Ibídem, p. 145.

[15] Ibídem, p. 181.

[16] Ibídem, p. ix.

 

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