A Place in the Space

axonometrica 017 A PLACE IN THE SPACE

A Place in the Space

La metodología que desarrolla Peter Eisenman en el proyecto de la Casa Guardiola le permitirá habituarse a la manipulación conceptual y física del contexto, de la topografía y del solar donde el proyecto tiene que surgir. Una de los interesantes recursos proyectuales de la contemporaneidad.

En este encuentro con el suelo Eisenman considera que el plano de la ciudad no es una superficie neutral, sino sólo la capa superior de una densa superposición de capas de los más variados rastros, pistas históricas que hay que recuperar y reseguir. La materia prima proyectual, aquello que dará dirección a la manera como se va a manipular la geometría arquitectónica de un proyecto. Esta consideración viene a afirmar que la arquitectura es una conceptualización de la historia a través del lugar.

Para entender estas consideraciones, decisivas para entender las herramientas proyectuales contemporáneas, en la Casa Guardiola, un exuberante ejercicio de arquitectura, cataliza la trayectoria teórica y proyectual de Eisenman donde se cristaliza de manera serena, profunda y madura un nuevo devenir proyectual.

Eisenman empieza hablando de la idea de sitio, de topos, como algo que siempre ha sido central en la relación del ser humano con el entorno. El diseño de este proyecto tiene según el autor, el objetivo de investigar el sentido del concepto sitio y como este ha sido afectado por los procesos de cambio en la comprensión del mundo.

Desde los tiempos de los romanos, cuando el cruce entre el cardus y el decumanus marcaban el lugar, el topos, el ser humano siempre ha definido el lugar como una marca de batalla por dominar la naturaleza. Hoy dos ámbitos de la vida se han transformado radicalmente hasta el punto de poner en cuestión la manera tradicional como se han fabricado los lugares hasta hoy.

El primer ámbito es el tecnológico. La tecnología ha subyugado la naturaleza, el automóvil y la aviación, con su potencial de acceso ilimitado, han convertido en obsoleta la cuadrícula racional y el diseño radial del siglo XIX. El segundo ámbito es el pensamiento moderno. El pensamiento moderno se percibe como irrazonable dentro de la razón tradicional y lo lógico se ve como aquello que contiene lo ilógico.

Estos desafíos al orden han sido reprimidos por el razonamiento tradicional pero en la nueva condición del hombre,[1] estas ideas no pueden seguir reprimidas mucho tiempo.

Según Eisenman esta nueva condición del hombre, se traduce en la arquitectura con el cuestionamiento de si la marca de la conquista de la naturaleza es todavía significante, sobre todo si comprendemos que en el conocimiento del lugar, del topos, siempre está implícito el conocimiento del no lugar, de la utopía. De hecho en esta ruptura de la tradicional consideración de las formas del lugar, han concurrido también otras rupturas relacionadas con las categorías tradicionales como son fondo y figura o el objeto y el marco.

Desde los tiempos clásicos existe otra definición de lugar que sugiere la contradicción simultánea entre dos estados tradicionales. Se puede encontrar en el Timaeus de Platón en la definición de receptáculo, chora o χώρα en griego, como algo entre el lugar y el objeto, el contenedor y el contenido en el sentido aproximado de la idea de lugar en el espacio, place in space.

Para Platón el concepto de receptáculo es como la arena en la playa: no es un objeto o un lugar, es más bien el recuerdo del movimiento del agua que deja trazas y va dejando la huella de la erosión en cada sucesiva ola de agua. Tal como el pie deja su huella en la arena, y la arena se mantiene como resto en el pie, cada una de estas acciones y residuos quedan fuera de cualquier orden natural o racional; pertenecen a ambos a la vez.

Para Eisenman la Casa Guardiola puede entenderse como la manifestación de un receptáculo donde las trazas de la lógica y la racionalidad son componentes intrínsecos del objeto/lugar. La casa existe entre lo natural y lo racional, entre la lógica y el caos. El proyecto rompe con la noción de figura/marco porque es figura y marco simultáneamente. Las formas en L tangenciales penetran en tres planos siempre de manera entretejida. Esta lectura fluctuante de los planos resuena en la geometría de la casa, que a diferencia de una estructura tradicional donde existe un fuera y un dentro, los planos ni contienen ni son contenidos.

Es como si el proyecto estuviera construido por un tipo de sustancia que constantemente cambiara de geometría, formada por las huellas dejadas por una estructura, cuyas marcas y posiciones estuvieran predefinidas antes de que se entretejiera su complejidad. De esta manera las huellas de la forma, que graban el movimiento del diseño, ya no son más marco u objeto, fondo o figura.

El proyecto no es un trabajo expresionista ni es un trabajo de precisión mecánica. Sin embargo tiene las cualidades de un accidente controlado de una línea, que una vez ha sido ejecutada ya no puede ser borrada, pero que en su linealidad reside la densidad de impredecibles reverberaciones.

El proyecto en definitiva parte del lugar como origen operativo de toda una aparatología geométrica que da vida a cada movimiento, a cada desplazamiento del proyecto. La topografía, antes insustancial en la trayectoria conceptual del proyecto se convierte aquí en esencia integradora y energía disgregadora de la geometría del proyecto. Las maquetas, las secciones, las axonometrías incluso necesitan registrar la naturaleza de la topografía al ser parte indescifrable de la casa, cosa impensable en sus primeros proyectos.

Si en los proyectos iniciales de Eisenman el lugar no formaba parte del proyecto, ni tan siquiera cuando la casa estaba construida, en este proyecto, volcánicamente, las formas emanan de la consideración topográfica del lugar, siendo la espoleta de una suculenta y exuberante explosión de geometrías enlazadas.

La casa Guardiola por estas razones puede leerse como un ejercicio donde maduran todas las ideas surgidas en la década de los 60 acerca de las nuevas herramientas proyectuales.

Sin querer mitificar ni sobre-ejemplarizar el proyecto, este ejercicio de trabado geométrico, ejemplifica un pulso conceptual que transita en un camino de ida y vuelta constante de la geometría al concepto. De la misma manera la consideración del lugar como sustrato nutritivo para pensar y decir la arquitectura, resulta definitiva.

Resumiendo, la Casa Guardiola de Peter Eisenman es un completísimo ejercicio que permite fijar el origen de nuevas herramientas proyectuales contemporáneas en la arquitectura.

En la imagen fotograma del video producido por OVO arquitectura donde se explican los procesos de diseño de la Casa Guardiola. http://sciencestage.com/v/2613/peter-eisenman-casa-guardiola.html

 

[1] Hay que tener en cuenta que el texto es del año 1989 y por tanto menos tentativo que los textos de los años 60 y más aseverativo. La idea de la nueva condición del hombre, se puede enlazar fácilmente con uno de los textos capitales de la postmodernidad LYOTARD, Jean-Francois, La Condition postmoderne: Rapport sur le savoir, Minuit, París, 1979.

Comments
One Response to “A Place in the Space”
  1. es un ejercicio interesante de tectónica de masas, que en giros y desplazamientos sucesivos va dejando huellas e impresiones sobre el objeto. no obstante hay una cierta impostura geométrica en la determinación de la forma, que descubrimos desarrollando las maquetas. recuerda en cierto modo el error de LC con el modulor….

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