Siguiendo a Chomsky

axonometrica 0171 SIGUIENDO A CHOMSKY

Siguiendo a Chomsky

En el conocido texto Notes on Conceptual Architecture,[1] Peter Eisenman intenta aclarar para la arquitectura los principios de interacción con el arte conceptual, siguiendo la escuela de Chomsky:

Si rastreamos los principios del arte conceptual, veremos cómo estos discriminan dos puntos básicos: aquellos problemas relacionados con el proceso y aquellos problemas relacionados con el objeto, de forma que la naturaleza de esta discriminación limita y define ambos problemas en referencia a lo que podríamos correctamente llamar ‘arquitectura conceptual’. Para intentar definir los aspectos conceptuales de la arquitectura, parece necesario primero diferenciar entre qué es conceptual en arquitectura, y segundo, encontrar un camino que posibilite hacer una serie de distinciones dentro del ámbito conceptual de la arquitectura en sí mismo. Tanto en arte como en arquitectura, los problemas relacionados con el proceso abarcan desde cuestiones de concepción hasta procesos de trabajo; los problemas relacionados con el objeto en sí mismo giran alrededor del proceso de diseño o temas relacionados con la composición; por último existen cuestiones de interpretación, cuestiones de lecturas simultáneas y lineales, problemas de códigos de lectura, etc. Ya que los problemas relacionados con el proceso no van a generar una distinción entre arte y arquitectura, la cuestión del objeto va a ser primordial en el desarrollo de una arquitectura conceptual.[2]

En lingüística, la palabra-objeto es un signo que tiene un sentido acordado y asumido en común. Este sentido no es el resultado directo de entender la estructura formal de la palabra, sino que es el resultado de asumir la convención dada a una estructura de la forma en particular.

Cuando se considera el empleo de una palabra, el orden y la forma de la misma, no está necesariamente compuesta para engendrar una respuesta estética, su importancia principal no reside en la posición, forma y tamaño de sus letras o las diferentes combinaciones de las mismas. La forma X por ejemplo, comenta Eisenman, tiene una fuerte estructura formal de centralidad cuando la vemos aisladamente y sin embargo este aspecto es residual en el contexto de una palabra. Esto ocurre porque existe un código prefijado, y porque los aspectos conceptuales priman sobre los aspectos sensuales de la palabra considerada como un objeto.

El interés de Eisenman, todo y ser consciente de la enorme dificultad,[3] es desplazar la arquitectura del ámbito sensual al ámbito conceptual, al igual que en lingüística los aspectos perceptivos de una palabra son meramente secundarios en relación a los conceptuales. Su convencimiento reside en que todo entorno, sea este lingüístico, biológico, social o físico tiene una estructura, es decir, tiene una serie de elementos que contienen propiedades definibles y relaciones entre estos elementos igualmente definibles. Estos elementos pueden ser descritos en términos de diferencia o similitud a otro conjunto de elementos que generan otras estructuras.

Tradicionalmente los intentos que han comparado la arquitectura con el lenguaje, usando principalmente analogías lingüísticas, clasificaciones semiológicas de la pragmática, la semántica y la sintáctica, han sido muy útiles inicialmente si sólo se circunscribían a la descripción de los diferentes aspectos de la arquitectura.

La arquitectura ha sido entendida en estos términos, incluso cuando este tipo de discursos no han sido explícitamente formulados de esta manera. La pragmática se correspondería con la relación entre la forma y la función o la tecnología; la semántica sería la relación entre la forma y su significado, su intencionalidad; la sintáctica sería la mediación del significado y la forma a través de una estructura de relaciones formalizadas.

Sin embargo para el arquitecto hace falta hacer una serie de distinciones cuando se discute la arquitectura en términos lingüísticos. En arquitectura, la anterior estructura de relaciones existe en dos sentidos, en el entorno en sí mismo, y en la capacidad individual de entender y de relacionarse con el entorno mismo. Estas estructuras existen a nivel real y concreto cuando el individuo es consciente de ellas a través de sus sentidos mediante la percepción, el oído, el tacto, etc., y también existen a nivel conceptual o abstracto en el objeto percibido. A este nivel, el objeto no puede ser visto u oído sino que puede ser descrito. Estas dos estructuras de relaciones se corresponden según Eisenman con la distinción ya mencionada de Chomsky entre la superficie perceptiva de los contenidos semánticos en el caso de la primera y la estructura profunda o conceptual de significación, en el caso de la segunda estructura. En el caso de la arquitectura tanto la parte perceptiva, la superficie perceptiva, como la parte conceptual, la estructura profunda, son igualmente importantes.

Por esta razón Eisenman propone una primera taxonomía donde tanto la parte conceptual como la parte perceptiva de la arquitectura tienen tanto aspectos semánticos, como aspectos sintácticos, dejando aparte la pragmática.

Inicialmente esta taxonomía proporciona una distinción entre los términos semántico y conceptual; entre aquello que concierne al sentido y al contenido por un lado y aquello que concierne al concepto o idea por el otro. Habitualmente el término sentido se confunde con el término conceptual, lo cual es comprensible en tanto que sentido deriva de una forma o una palabra estructurada a través de un proceso mental y por tanto, al menos en sentido literal es conceptual.

Dentro de la categoría semántica es posible hacer una distinción adicional: entre sentido que proviene directamente del hecho literal, esto es, la presencia o reconocimiento de la imagen actual, y por otro lado sentido el cual es recibido a través de proceso de reconstrucción en la mente.

El primero es semántico en la superficie o en sentido perceptivo y el segundo es semántico en el sentido profundo o conceptual.

También siguiendo a Chomsky, desde 1967 a 1978 Eisenman utiliza la casa unifamiliar como vehículo de diseño a través del cual circunscribir la esencia autónoma del lenguaje de la arquitectura. En una serie de diez casas numeradas, de las cuales cuatro fueron construidas, experimentó con la geometría como método de formalizar las ideas que quedaron sin desarrollar por la tradición moderna.

Eisenman construyó la serie de sus famosas diez casas sobre la base entre otras referencias de las estructuras profundas de Chomsky. En ellas Eisenman investiga la idea de una estructura profunda por la que la gente entiende el espacio y la arquitectura.

En la década de 1980, Eisenman decidió que el período inspirado en Chomsky fue su fase estructuralista y de acuerdo con la noción académica del momento, decidió que debía convertirse en un post-estructuralista, convirtiéndose así en una de las figuras clave de movimiento de la arquitectura deconstructivista.

El punto de partida de la serie de casas fue la creencia de Eisenman que arquitectos, como Le Corbusier y Giuseppe Terragni, habían creado un nuevo lenguaje formal que era capaz de generar nuevas reglas gramaticales. Ese convencimiento es una crítica de las interpretaciones funcionalista, simbólicas y estéticas de la arquitectura moderna.

Los diseños de sus primeras casas intentaron hacer visible y expandir las operaciones mentales que había empleado para generar formas arquitectónicas. A medida que la serie se desarrollaba, Eisenman se preocupó cada vez más por el conflicto entre la lógica autónoma de la forma y la función de la casa. Sus últimas casas criticaron además el concepto tradicional de casa como hogar mediante el refuerzo de la sensación de distanciamiento creado por la autonomía del lenguaje de la arquitectura.

Por lo tanto, para Eisenman, la arquitectura de la casa representaba el distanciamiento irreconciliable entre el hombre y el objeto, y las incertidumbres del mundo contemporáneo. Esas ideas las teorizó al mismo tiempo que filósofos y lingüistas como Chomsky, fueron elaborando en paralelo sus escritos.

En la imagen un boceto de la House I de Peter Eisenman. Se puede leer en el mismo la inscripción Architecture as signs. Más información en http://www.cca.qc.ca/en/collection/535-peter-eisenman-archive Vale la pena mencionar que El CCA, Canadian Center of Architecture fue depositaria del archivo de Peter Eisenman, y actualmente atesora cerca de 60.000 dibujos, impresiones, maquetas y fotografías, 51 metros lineales de estanterías de grabaciones, documentando más de 200 proyectos y abarcando la actividad profesional de Eisenman desde 1960 hasta 2007. Igualmente los archivos del CCA contienen el archivo completo de la revista Oppositions y también los archivos de Anyone Corporation incluyendo los números de ANY magazine.

 

 

 

[1] EISENMAN, Peter, “Notes on Conceptual Architecture”, Design Quarterly núm. 78/79, Londres, 1970

[2] EISENMAN, Peter, Eisenman Inside Out. Selected writings 1963-1988, Yale University Press, New Haven-Londres, 2004, p. 11.

[3] Eisenman es plenamente consciente que mientras en lingüística la palabra como objeto encierra unos códigos asumidos por todos, en arquitectura este sistema de signos y su significación para una forma dada, no forma parte de un consenso común.

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