Teorías Cerradas: Fundamentals

axonometrica 0148 DE LAS TEORIAS TRATADISTAS O DE FINAL CERRADO_FUNDAMENTALS

Teorías Cerradas: Fundamentals

Absorber los fundamentos de lo elemental.

Este juego de palabras podrían perfectamente definir el principio operativo inducido en la magna operación de aniquilación de la modernidad que Rem Koolhaas propuso en la 14 Bienal de Venecia con un título genérico por excelencia: Fundamentals.

Pasados ya unos meses después de su clausura, alejadas las polémicas mediáticas que produjo, y extrañado por la falta de repercusión de la propuesta de Koolhaas en el debate contemporáneo de la arquitectura, parece pertinente desarrollar una serie de reflexiones serenas.

La propuesta que lanzó el comisario principal de la Bienal, ha quedado totalmente diluida en el debate intelectual de la arquitectura y lejos de representar una vuelta de tuerca esencial a la disciplina, se ha convertido en un exabrupto juguetón, del que no queda nada más que el mastodóntico catálogo al uso, con el que Koolhaas acostumbra a ilustrar sus ideas.

Como todo el mundo sabe, Fundamentals intenta construir un tractatus de los elementos fundamentales de la modernidad, para poner en evidencia que lejos de cualquier ideal costumbrista de especificidades espaciales, la modernidad ha aniquilado la expresión de cualquier identidad nacional, local e incluso individual. La modernidad ha hecho su tabula rasa particular con el mundo que ha construido. Hoy podemos encontrar un espacio urbanalizado[1] tanto en el centro de occidente como en cualquier país aspirante a ser geopolíticamente emergente. Bajo la óptica Koolhassiana, si esto es así, no queda más remedio que aceptar la condición genérica de la arquitectura.

Sin embargo, parece evidente que Fundamentals ha demostrado ser precisamente todo lo contrario a lo fundamental, se ha erigido como un brutal esfuerzo, vano y accesorio.

Por supuesto, su exposición central, Elements, una especie de sofisticado Leroy Merlin pseudointelectualizado, ha concitado también un interés escaso, más allá del regocijo que supone ver la extraordinaria evolución de puertas, ascensores y váteres. En otras palabras, es como si para definir el estado de la literatura contemporánea, el escritor/comisario de turno hubiera centrado todo su discurso en la evolución de las letras del alfabeto. ¿No suena eso absurdo?

Absorbing Modernity 1914-2014, la propuesta que pretendía mostrar el proceso de anulación y/o de mantenimiento de las características arquitectónicas locales de cada país, en favor de la adopción casi universal de un lenguaje moderno único, global e intercambiable[2] ha quedado igualmente descompuesto en las diferentes propuestas curatoriales de los pabellones nacionales.

Más allá de comentarios, críticas e intenciones, me parece interesante remarcar que el supuesto fracaso conceptual de la última edición de la Bienal tiene que ver con un planteo erróneo de la ambición del arquitecto holandés.

Todo el esfuerzo tratadista de la Bienal tiene como objetivo proponer una imagen fija y un final cerrado de una propuesta teórica. Este es a mi juicio la razón principal por la que el sujeto principal de la propuesta ha quedado prácticamente deslegitimado en el mismo momento en que se propone.

No es de extrañar que una de las voces que salto polémicamente al degüello de la propuesta de Koolhaas fuera la de Peter Eisenman. Y más allá de un cierto choque de egos y de la provocadora idea de aniquilar el star system arquitectónico que supuestamente proponía el holandés, y que tanto molestó a otros compañeros de viaje de esa clase privilegiada, me gustaría remarcar como ya en su tesis doctoral, Eisenman aboga por formato de teoría de la arquitectura que se encuentra en las antípodas de la esencia tratadista de la propuesta de Koolhaas.

En otras palabras, lo que me parece pertinente discutir aquí, más allá de polémicas mediáticas, es el modelo teórico propuesto por Koolhaas en comparación al modelo teórico propuesto por Eisenman a principios de los años 60. Si esto fuera así, Koolhaas quedaría traicionado por su propia ambición al intentar cerrar en una única lectura posible las bases teóricas de la arquitectura.

Eisenman, titula el último capítulo de su tesis doctoral The Formal Basis of Modern Architecture [3] como Closed-ended and Open-ended theory. Para empezar recomienda revisar la pertinencia de la palabra conclusiones en cualquier teoría de la arquitectura que se pretenda escribir y de paso que se revisa el concepto, se debería, según sus palabras, examinar por entero la cuestión del propósito y la naturaleza de los argumentos teóricos,[4] aplicados a la teoría de la arquitectura. Es decir, ¿el autor se está cuestionando la pertinencia de cualquier teoría de la arquitectura, cuando precisamente él acaba de proponer como infraestructura investigadora un sistema y una manera propia de pensar la arquitectura? En parte sí y en parte solamente quiere establecer dos categorías principales en el ámbito de la teoría de la arquitectura, pues propone el establecimiento de una categoría a la que llama Closed-ended theory en la que sitúa a la mayoría de las teorías arquitectónicas del pasado, en clara referencia a grupo de teorías del movimiento moderno, y en el caso que aquí nos ocupa, también en la estructura teórica de la propuesta de Koolhaas y la categoría a la que llama Open-ended theory en la que naturalmente inscribe su teoría sobre la forma arquitectónica.

La idea de una teoría de final cerrado asume que el sujeto del cuerpo teórico de cualquier crítica arquitectónica es una categoría inmutable, que el hecho de que la teoría se cierre ya genera conocimiento en sí mismo y la posibilidad de desacuerdo sólo se entiende como algo mezquino. La idea de final cerrado implica la necesaria categorización del objeto teórico de estudio, en la que queda asumida su total clarividencia. Esta manera de entender la teoría de la arquitectura, más cercana a la idea de tratado que a la idea de interacción intelectual, recorre el ámbito histórico desde el renacimiento hasta el siglo diecinueve, persiste en el siglo veinte y como aventuramos aquí, se mantiene en el veintiuno.

El modelo sobre el que se asienta esta manera de construir la teoría de la arquitectura proviene del famoso Diez Libros de Arquitectura de Vitrubio y de hecho la naturaleza de las últimas teorías de la arquitectura del siglo veinte son resultado de la restrictiva influencia del modelo de tratado propio de la disciplina vitrubiana. Esta manera de pensar la rastreamos en el prefacio de la obra de Alberti De re edificatoria [5]  estructurado también como los Diez Libros de Arquitectura de Vitrubio en diez libros, donde determina que un edificio es un tipo de objeto consistente en diseño y materia. El primero es producido por el pensamiento y el segundo por la naturaleza y de ser así, uno está dado por la utilización y la invención de la mente y el otro por la preparación y la elección.[6]

Alberti de hecho asume que debe haber algún tipo de pregunta o alguna clase de demanda en relación al diseño que permita la consecución de un gran número de edificios diferentes. Alberti afirma el propósito de su teoría al decir que una vez percibido, el tema principal es la composición y la relación de las líneas de un edificio en sí mismas, la forma de la arquitectura es donde crece el nivel de belleza y por tanto debe examinarse de qué belleza estamos hablando y qué tipo de belleza es la adecuada a cada clase de edificio. Para Alberti la teoría es un final cerrado, tiene un propósito y un área de referencias específica. La investigación completa de la belleza acaba siendo un cuerpo teórico fijo y limitado.

Algo parecido pasa en la descomposición taxonómica que propone Koolhaas. El desmembramiento de los elementos de la arquitectura como unidades constituyentes, no dejan al receptor otra posibilidad que la de aceptar o rechazar de plano, la estructura teórica propuesta. Sin capacidad para interactuar o matizar las ideas, la supuesta objetividad con la que Koolhaas expone la evolución de los elementos fundamentales de la arquitectura es la trampa intelectual que teje al espectador. Si uno acepta ese punto de partida, la conclusión no puede ser otra que la que el propio autor acaba induciendo.

Fundamentals es así una propuesta que no por lúcida, es menos tramposa y cínica. Si aceptamos el catálogo de unidades, nos daremos de bruces con la única posibilidad de una arquitectura genérica. Elements por tanto es una telaraña hábilmente dirigida para derogar cualquier posibilidad para la arquitectura que no sea la configurada por su autor.

Tres siglos después de Alberti, Jean Nicolas Louis Durand y su Précis des Leçons d’Architecture,[7]  sigue proponiendo una estructura completa y cerrada de la reflexión sobre la forma arquitectónica. Para Durand el objeto de la arquitectura era la composición y la ejecución de edificios públicos y privados. El principal motivo de la composición era la utilidad pública o privada del proyecto. Pero no solamente se trataba de nociones de belleza y elementos placenteros al ojo lo importante para Durand, sino también la combinación de factores conceptuales y perceptivos. En su tratado, Durand hace especial hincapié en dos factores fundamentales, la conveniencia, entendida como lo sólido, lo salubre y lo cómodo, y la economía, entendida como lo simple, lo regular y lo simétrico. En Durand todas las partes deben estar perfectamente proporcionadas a su propósito, y todo está codificado según materiales específicos, proporciones definidas y combinaciones estructuradas. Esa es también en buena parte la intención que Koolhaas desarrolla en su propuesta, ¿no es cierto?

A finales del siglo XIX y principios del XX se produce un torrente de trabajos teóricos de los que cabe destacar a Julien Gaudet y a Auguste Choisy.

Gaudet ya asume un final cerrado de su teoría sobre la arquitectura en el prefacio de su conocido Elements et Theorie de l’Architecture al afirmar que no pretende asumir el rol de guiar hacia ninguna dirección futura la teoría sobre la forma arquitectónica, sino más bien proveer de herramientas para su uso en el presente, envolviéndose a sí mismo en una limitada teoría de final cerrado. Summerson corrobora esta interpretación al comentar que el trabajo de Gaudet es una serie de estudios discursivos sobre tipos y elementos en forma de conferencia en la más cerrada de las tradiciones. No hace falta destacar aquí la coincidencia incluso semántica entre Gaudet y Koolhaas.

Por otro lado la interpretación que hace Banham de Histoire de L’Architecture de Auguste Choisy es que estamos ante una única teoría emparedada en términos históricos. El único tema de Choisy es la forma como lógica consecuencia de la técnica, que hace que la arquitectura sea la misma siempre y en todo lugar. ¿De nuevo habría aquí una interpretación posible de la arquitectura genérica de Koolhaas? Este principio podría haber permitido a Choisy la posibilidad de producir una teoría de final abierto, y sin embargo, de nuevo, el cuerpo principal del trabajo se vio envuelto en la tradicional y académica discusión sobre orden y la disposición de las partes y los elementos de un edificio.

Los autores mencionados hasta ahora no son más que una muestra aleatoria de una manera de entender la teoría de la arquitectura. Estos recurren a una estructura principalmente cerrada, muy parecida a la usada por Koolhaas.

De ser cierto, se destaparía entonces la principal triquiñuela de la propuesta del arquitecto holandés y las razones principales del inapelable fracaso intelectual de su bienal.

La imagen de la maqueta de la exposición Elements, proviene de http://www.artishock.cl/2014/05/bienal-de-arquitectura-de-venecia-fundamentals-o-la-maquina-del-deseo-de-rem-koolhaas/. Por supuesto el copyright de la imagen pertenece a Rem Koolhaas.

 

[1] Tomo prestada la referencia del conocido geógrafo Francesc Muñoz y su libro de cabecera Urbanalización. MUÑOZ, Francesc, Urbanalización, Editorial Gustavo Gili, Barcelona, 2010

[2] Ver el artículo en Laura Cornejo Brugues en http://www.artishock.cl/2014/05/bienal-de-arquitectura-de-venecia-fundamentals-o-la-maquina-del-deseo-de-rem-koolhaas/

[3] EISENMAN, Peter, The Formal Basis of Modern Architecture, publicado originalmente como tesis doctoral por el Trinity College de la Universidad de Cambridge en Agosto de 1963 y posteriormente reeditada en Lars Müller Publishers en el año 2006

[4] Ibídem, p. 337.

[5] ALBERTI, Leone Battista, De re ædificatori, Ten Books of Architecture, Alec Tiranti, Londres, 1965 (1726).

De re ædificatoria ese estructura como tratado de arquitectura en todos los aspectos teóricos y prácticos relativos a la profesión. Escrito en Roma durante el papado de Nicolás V, fue escrito en latín y su estructura de diez libros son: I-Lineamenta. II-Materia. III-Opus IV-Universorum opus. V-Singuiorum opus. VI-Ornamentum. VII-Sacrorum ornamentum. VIII-Publici profani ornamentum. IX-Privati ornamentum. X-Operitium instauratio.

[6] Op. Cit., EISENMAN, 2006 (1963), p. 339.

[7] En famoso tratado Précis des Lecons d’Architecture planteó una manera esquemática y racional de proyectar edificios, utilizado por la arquitectura beauxartiana hasta la llegada de la arquitectura moderna.

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