Programas Operativos, Programas Críticos

axonometrica 0127 PROGRAMA

Programas Operativos, Programas Críticos

El valor del programa en la arquitectura es un sujeto de reflexión y de discusión que arranca en los 90’s, aunque si nos fijamos bien, ya está presente en textos de finales de los 70’s y 80’s. Así que no hay que buscar en ello una condición de novedad. Sin embargo si que se puede afirmar que por la simple razón de que estamos ante una discusión con un cierto poso temporal, no deja de ser radicalmente necesaria la idea de pensar y reflexionar el programa de la arquitectura. De hecho, uno de los puntos clave de reflexión contemporánea en la arquitectura es la noción crítica del programa y sus propiedades operativas.

Rem Koolhaas nos dice que en el concurso del Parque de La Villette profundiza en el tema de la congestión, ingrediente clave de cualquier proyecto o arquitectura metropolitanos. Es el primer proyecto en el que se investiga sobre este tema después de los estudios sobre Nueva York. La idea congestión es una manera interesante de referirse a la relación entre programa de arquitectura y espacio proyectado. Para Koolhaas la arquitectura está muy ligada a la acción y al programa desde su vertiente estratégica y operativa, y no tanto a la construcción y la materialidad que quedan supeditados al rol de expresión de la pareja anterior.

Hubo un tiempo en que las funciones estaban asociadas a las estructuras que las permitían y dichas funciones determinaban a su vez esas estructuras. Existía una relación clara espacio-función: las cosas son lo que quieren ser, decía Kahn. Según Raúl del Valle González en el texto Copy-Paste; Le Corbusier en OMA/Rem Koolhaas, donde ahonda en el tema comentando: con el tiempo, podemos asignar a unos espacios pensados para una serie de actividades otras que en principio, no estaban destinadas allí́: comienza a aparecer el espacio flexible.[1]

La presencia del programa como mera traducción de funciones en un ámbito de relaciones espaciales concretas, deja paso lentamente a un instrumento operativo que solamente a partir de una lectura crítica del programa se transforma en una herramienta capaz de proyectar arquitectura. De hecho, no solamente eso, se convierte también en un útil con la capacidad de crear nueva arquitectura.

En otras palabras, la condición contemporánea de la arquitectura ya no reside en la capacidad de interpretación de un estilo concreto, sino en el desarrollo de nuevos programas, ligados a una lectura crítica de la contemporaneidad capaz de crear arquitecturas de nueva generación.

O en otras palabras, el programa se convierte entonces para algunos arquitectos en un nuevo material para definir la arquitectura, que impone a ésta sus leyes y relaciones, dictando las decisiones del proyecto: estudiar los programas, con numerosos datos e infinitas relaciones posibles donde todo tiene cabida se convierte en un nuevo modo de afrontar el diseño del espacio desde el programa.

Volvamos a otra manera de reflexionar sobre el programa que curiosamente desarrolla otro arquitecto invitado al concurso de La Villete en 1982.

Podríamos decir que en este concurso se daría una clara y quizás primera e intensa manera de entender la arquitectura de la forma que la estamos reflexionando aquí, mediante el desarrollo de un programa operativo.

En Espaces et Événements,[2] Bernard Tschumi reflexiona con una propuesta que afirma que la relevancia social y la invención formal de la arquitectura no se puede disociar de los eventos que en ella se dan de forma que puede decirse que no existe espacio sin evento, ni arquitectura sin programa. En el famoso concurso ganado por Tschumi, específicamente se explora a fondo la relación entre la forma y la invención de programas, entre la abstracción del pensamiento arquitectónico y la representación de eventos. Esta oposición entre un discurso verbal critico y uno visual sugiere que ambos son complementarios.

En definitiva se enarbola en los textos y en este y otros proyectos de Tschumi una exploración acerca de la disyunción entre la forma esperada por la construcción crítica de un programa y el uso esperado por la concatenación de eventos que el programa, entendido como estructura de la acción, va a desarrollar. Se puede empezar así a pensar en una serie de proyectos que oponen programas específicos con espacios particulares, generalmente conflictivos entre sí. Este modus operandi que proviene tanto de la noción del programa como catalizador de la acción, como por la necesaria construcción crítica de este, abre de facto las puertas al advenimiento de una arquitectura renovada.

El procedimiento que preconiza Tschumi está precisamente definido; los eventos, movimientos y los espacios se encuentran yuxtapuestos de forma analítica en una tensión recíproca. Estos se hacen evolucionar hacía una aproximación más y más sintética. Se empieza por un estudio crítico de la ciudad para llegar a lo absolutamente fundamental: a los espacios simples y puros, a los movimientos corporales fundamentales, a los más breves escenarios. El ejercicio va tornándose cada vez más complejo al introducir paralelismos literarios y secuencias de eventos, a la vez que se emplazan los programas en el contexto urbano real. En la megalópolis planetaria, los nuevos programas se insertan en nuevas situaciones urbanas. El proceso llega a terminar un ciclo completo: de la deconstrucción de la ciudad a la exploración de nuevos códigos de ensamblaje. La arquitectura ya no es un telón de fondo para las acciones, es la acción misma.

Últimamente en línea con ciertas formas de pensamiento responsable acerca de la ciudad y el hecho urbano contemporáneo, se empieza a trazar una gruesa línea de acción programática basada en el reciclaje de la ciudad a través de una re-programación. Es decir, no solamente hace falta hoy día operar en la ciudad a partir de la reflexión operativa entorno a nuevos programas, sino que además debemos críticamente leer la ciudad existente para reprogramarla, movilizar la acción inducida por los programas y reciclar zonas existentes obsoletas con la savia nueva de programas reinterpretados y puestos al día.

En definitiva, podría decirse que la arquitectura ya no se piensa con formas, se proyecta con programas.

En la imagen una de las conocidas perspectivas del Bernard Tschumi del Parc de la Villete. Más información en http://nickkahler.tumblr.com/post/5968140490

[1] DEL VALLE GONZALEZ, Raúl, Copy-Paste; Le Corbusier en OMA/Rem Koolhaas , ponencia para el X Seminario Docomomo Brasil, Arquitetura Moderna e Internacional: conexões brutalistas 1955-75, 15-18.out.2013 – PUCPR, Curitiba

[2] TSCHUMI, Bernard, Architecture and Disjunction, MIT Press, Cambridge, 1994. De la edición francesa revisada y corregida, Architecture et Disjonction, Éditions HYX, Orléans, 2014. El texto titulado en Architecture et Disjonction como Espaces et Événements fue publicado originalmente bajo el título Themes III: The DIscourse of Events en la Architectural Association en 1983.

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